El primer set del duelo entre Mayer y Przysiezny se asemejó a un partido entre Ivo Karlovic y John Isner. Saques fortísimos, a todos los ángulos, efectivos, puntos "gratis". Con peloteos extremadamente cortos. En ese contexto, lo más lógico era llegar al tie-break y así sucedió. Antes de esta instancia, Mayer terminó con un 95% de puntos ganados con el primer servicio (21 de 22) y Przysiezny con el 86% (19 de 22). Pero en el tie-break, el local le quebró el saque al correntino en el noveno punto, se adelantó 5-4 y cerró el set con su saque, cuando el reloj marcaba 43 minutos.
Las acciones del segundo parcial no variaron. Pareció un calco del primero, aunque esta vez la diferencia en el tie-break la hizo el argentino, que exhibió frialdad y paciencia para no perder la concentración, y se llevó el segundo parcial por 7-6 (4). Con más soltura, el correntino consiguió quebrar a Przysiezny en el comienzo del tercer parcial y allí inclinó definitivamente la balanza de su lado, para encaminarse a una cómoda definición.
Mayer no pierde un single en la Copa Davis desde el 13 de septiembre de 2013, ante Tomas Berdych, en Praga, por las semifinales. Desde ese momento, hasta hoy, el correntino suma nueve victorias consecutivas en singles; la cifra se estira a once si se incluyen sus triunfos en dobles frente a Serbia y Bélgica, y de este modo también igualó un récord alcanzado por David Nalbandian.
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