La semana pasada se estreno en nuestro país "Foxcatcher", film basado en una historia real que narra la obsesiòn de un excèntrico millonario norteamericano por entrenar al equipo nacional
de lucha de su país. Salvando las distancias, en Argentina, y sin el
marco trágico que tiene la película, 25 años atrás en la provincia de
Corrientes nacía Yuri Maier, un deportista cuya historia de vida también
podría ser el guión de una película.
Con tan solo cinco
años se mudó con su familia a Buenos Aires, donde por casualidad, según
cuenta, descubrió su vocación: "Estaba paseando por el club GEBA, vi a
dos personas haciendo una especie de lucha y me gustó; al principio
empezó como un juego y con el paso del tiempo y los resultados que me
fueron acompañando, se convirtió en algo serio. Un día me encontré en la
selección nacional y al otro viviendo en Rusia", dice entre risas.
-Tenés
menos de 30 años y varias medallas... ¿Lo tomás con un poco de presión o
como parte de tu recorrido y mirás hacia adelante?
Es
una responsabilidad, no lo tomo como una presión. Cada vez que te ponés
la camiseta argentina, es una responsabilidad grandísima, es lo máximo a
lo que puede aspirar un deportista. El tener más o menos resultados no
influye en los niveles de presión. Obviamente que si vos sos una o dos
veces campeón del Sudamericano, volvés y todos están esperando que lo
ganes otra vez. Uno a veces lucha un poco más relajado cuando las
expectativas no son tan altas... En los últimos cinco años tengo muy
pocos combates perdidos con rivales de Sudamérica, tuve la mala suerte
de lastimarme el hombro antes de los juegos Sudamericanos de Santiago
2014, donde recién diez días después de los Juegos iba a tener el alta
médica. Así que fue un riesgo bastante alto para intentar competir y
ganar una medalla, y siempre la responsabilidad es más grande porque
cuentan con esas medallas para subir un puesto o no en el medallero de
tu país. Tomé el riesgo de intentar ganarlas y quedé en la final, más no
pude hacer.
-¿Qué sentís cuando sabés que estás representando a tu país?
Responsabilidad,
esa es la palabra con la que se puede traducir esa sensación; la
responsabilidad de saber que a mucha gente le gustaría estar en tu lugar
y vos tenés que hacer lo mejor posible no solo por vos, sino por esa
gente también.
-Hace unos años vivís en Rusia, ¿cómo es tu vida allá?
Tuve
que mudarme a Rusia por razones deportivas, en los deportes de combate
es primordial tener todo el tiempo sparrings (compañeros de combate) que
tengan un nivel superior a uno para poder ir mejorando; en Argentina me
es cada vez más difícil encontrar rivales, y si los hay, son pocos, y
uno lo que necesita es ir variando también los rivales para estar
adaptado a muchos tipos de combates. Se me hacia imposible en la región,
pude decidir entre varios países, elegí Rusia porque en mi deporte es
lo mejor que hay a nivel mundial. Para que te des una idea, vivo en un
pueblo de 200.000 habitantes y tienen 18 campeones olímpicos, estamos
hablando de más de las medallas de toda la historia argentina y en solo
un deporte.
-¿Cómo es tu vida social en un lugar que a primera vista parecería ser un poco hostil?
Uno
con el pasar del tiempo se adapta a muchas cosas. Aprendí el idioma, me
adapté a la comida, al clima, al tipo de comunicación social, lo único a
lo que uno no se termina de adaptar nunca es a estar lejos de los seres
queridos. Es una puja que uno tiene: estoy lejos de mi familia, por ahí
uno siente que se está perdiendo los últimos años de sus abuelos, que
ya están grandes. Estar lejos cuesta muchísimo, el resto, creo que el
humano es muy versátil en ese aspecto, y si uno tiene muy claro lo que
quiere, no le afecta que haga frío o que la comida sea distinta. Después
está lo que es la problemática bélica que tienen en la zona, a veces
hay atentados muy cerca porque tienen un conflicto constante con lo que
es Ingushetia, que es la provincia que está al lado de Osetia. En el
2008 fue la guerra entre Rusia y Georgia y tiene una carga de violencia
bastante grande el lugar, hay mucha gente armada. Si bien nunca tuve
ningún tipo de problema, a veces ves cosas que decís: "Mejor me voy a
casa".
-Contanos alguna anécdota divertida que te haya pasado en estos años
La
verdad es que tengo muchas, pero la que más me llamó la atención fue el
primer día que llegué a Vladikavkaz, al centro de entrenamiento, el
entrenador me pregunta de dónde soy, y yo le digo de Argentina, y me
dice: "ah... Argentina... los canguros". No quise explicarle que eso era
Australia.
-Tu próximo paso y gran objetivo es Río 2016.
Es
la meta máxima a que puede aspirar cualquier deportista que haga algún
deporte olímpico, más en el caso de la lucha que se rige por el
olimpismo. Fuimos junto con el atletismo los fundadores de deportes
olímpicos y hay mucho atrás de un juego olímpico. Son solo 16
luchadores en el mundo cada 4 años, así que es algo con lo que uno sueña
desde que es muy chico. La verdad es que estaba muy ilusionado con ir a
los Juegos Olímpicos de Londres, me quedé en la puerta, me quedé muy
cerca de la clasificación, de todas maneras no aspiraba a grandes
resultados en Londres, pero lo que sí quería por ahí es que no me pesase
cuando me tenía que ir bien.
-Los que somos fanáticos de las artes marciales no te podemos dejar de preguntar si tu próximo paso puede ser tal vez las MMA.
Nunca
lo descarto, me preguntan mucho eso, porque saben que hay una facilidad
muy grande para los que practican lucha olímpica en lo que es la MMA.
Es el deporte que más predominio tiene en la UFC, que es la principal
franquicia, pero yo creo que después de Río en lo primero que voy a
pensar es en descansar, y no meterme en una jaula, en seguir
golpeándome, seguir bajando de peso para las competencias. Pero es muy
difícil de decir, tengo que estar en esa situación, pero por ahí después
de dos meses estoy aburrido y quiero volver a pelear, está en la
naturaleza de uno, no lo descarto, pero es una posibilidad más.
Fuente: Infobae, por Christian Nobile
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